Mercedes-Benz se replantea las pantallas: por qué sus ingenieros defienden los botones físicos

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Durante años, Mercedes-Benz se jactó de encabezar la era digital del automóvil con interiores repletos de pantallas táctiles. El MBUX Hyperscreen, una superficie curva de 1.41 metros que abarca todo el tablero, se convirtió en su símbolo de modernidad. Pero el futuro ya no se ve tan digital como parecía. Desde el centro del desarrollo de software de la marca, surge una confesión inesperada: los botones físicos son más efectivos.

Magnus Östberg, responsable de software en Mercedes, explicó que los datos de uso mostraron algo contundente. Las superficies táctiles no siempre resultan prácticas. Obligan al conductor a desviar la vista del camino y a navegar por menús que interrumpen la concentración. En cambio, los botones ofrecen una respuesta inmediata y precisión táctil. Por ello, los nuevos modelos GLC y CLA Shooting Brake marcan un regreso a los controles tradicionales.

El cambio no es menor. Después de años privilegiando la estética minimalista, Mercedes rediseña volantes y consolas para reincorporar diales giratorios y teclas físicas. Una decisión que responde tanto a la seguridad como a la ergonomía. Los clientes lo demandaban, y la marca escuchó. En Europa, los compradores valoran la sensación de control que brindan los botones, mientras que en Asia prevalece la fascinación por las pantallas y los comandos por voz.

Este retorno a lo físico también responde a razones regulatorias. Euro NCAP, la autoridad europea en seguridad, establecerá que los vehículos solo podrán aspirar a cinco estrellas si mantienen botones para funciones esenciales como los intermitentes o el aire acondicionado. En otras palabras, el minimalismo digital podría costar puntos en seguridad.

El fenómeno no es exclusivo de Mercedes. Volkswagen reconoció errores similares y anunció que sus próximos modelos retomarán mandos mecánicos tras las críticas por sus pantallas poco intuitivas. Lo que comenzó como una moda tecnológica terminó por convertirse en una distracción peligrosa.

Paradójicamente, mientras Mercedes y Volkswagen regresan al tacto físico, Mazda apuesta por la dirección contraria. En el CX-5 2025, el fabricante japonés traslada casi todos los controles a una pantalla táctil central. Un contraste que revela la falta de consenso en la industria sobre la mejor forma de interactuar con el vehículo.

A pesar del regreso de los botones, Mercedes no renuncia a la tecnología. Gordon Wagener, jefe de diseño, asegura que el software seguirá siendo el corazón de la experiencia de conducción. Las pantallas permanecerán, pero acompañadas de teclas estratégicas para las funciones más frecuentes.

La decisión marca un nuevo equilibrio entre diseño y uncionalidad. En la era del exceso digital, Mercedes admite que no todo debe controlarse desde una pantalla. El lujo, quizá, vuelve a sentirse al tacto de un botón.

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