El sitio especializado GM Authority tuvo acceso a imágenes registradas ante la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos, las cuales revelan los primeros trazos de la siguiente generación de la Chevrolet Silverado. Para México, esto es especialmente relevante, ya que estos adelantos anticipan indirectamente la llegada de una nueva Cheyenne.

De acuerdo con los documentos, la Silverado/Cheyenne 2027 apostará por una imagen claramente más robusta y cuadrada. El frente muestra una parrilla rectangular de grandes dimensiones, acompañada por una firma luminosa en forma de “C” más prominente, un recurso visual que recuerda a modelos como Tahoe y Suburban. El cofre también evoluciona, incorporando dos abultamientos bien marcados que refuerzan su carácter musculoso.
Visto de perfil, el diseño enfatiza una carrocería más sólida, con salpicaderas de trazos rectos y superficies menos redondeadas. En la parte trasera, los cambios son igual de evidentes: las calaveras crecen en tamaño, adoptan una forma más definida y se extienden hacia los costados de la caja. El portón, por su parte, integra un emblema superior con el logotipo de Chevrolet, reforzando la identidad de la pickup.

Aunque los registros de diseño no incluyen detalles mecánicos, se sabe que esta nueva generación de pickups, desarrollada en paralelo con la GMC Sierra, marcará el debut de la sexta generación de los motores Small Block V8 de General Motors, una noticia clave para los entusiastas del alto desempeño y la capacidad de arrastre.
Vale la pena recordar el origen del nombre Silverado. Este surgió en 1975 como la versión más equipada de la serie C/K y, a partir de 1999, se consolidó como un modelo con identidad propia dentro del portafolio de Chevrolet.

En México, la historia tomó un camino particular. El nombre Silverado apareció por primera vez en 1995 para identificar a la versión nacional de la Tahoe de dos puertas. Sin embargo, fue en 1999 cuando se estableció la nomenclatura que conocemos hoy: Silverado para las versiones de trabajo y Cheyenne para las variantes orientadas al lujo y al uso personal.
Con estos primeros bocetos, todo apunta a que la próxima Cheyenne mantendrá su ADN, pero con una presencia aún más imponente y alineada con el nuevo lenguaje de diseño de Chevrolet.