Geely quiere cambiar la percepción que todavía existe sobre los autos chinos en mercados como Europa y Norteamérica, y para ello está apostando fuerte por la seguridad. La marca inauguró cerca de Hangzhou Bay, en China, un nuevo complejo de pruebas que, según la compañía, es el mayor centro de pruebas de seguridad automotriz del mundo.
El objetivo no es solamente desarrollar vehículos capaces de conseguir buenas calificaciones en pruebas de choque, sino elevar el nivel de seguridad de toda la industria. De hecho, Geely anunció que sus instalaciones estarán disponibles para otros fabricantes que quieran realizar pruebas o colaborar en proyectos de seguridad.
Los autos chinos ya están cambiando su reputación en seguridad
La evolución de la industria china ya comienza a reflejarse en las pruebas independientes. Durante 2025, 29 de los 32 vehículos fabricados en China evaluados por EuroNCAP obtuvieron cinco estrellas, la máxima calificación del organismo europeo.
Geely quiere aprovechar este avance para llevar el desarrollo de seguridad a un nivel todavía mayor. Su nuevo centro concentra instalaciones para realizar pruebas de impacto, evaluar sistemas electrónicos y estudiar el comportamiento de los vehículos bajo diferentes condiciones ambientales.
Una pista de impacto de 293 metros
El complejo está ubicado cerca de la sede de Geely, en la zona de Hangzhou Bay, y ocupa una superficie de 81,930 metros cuadrados.
Uno de sus elementos principales es una pista cubierta para pruebas de impacto de 293 metros de longitud, prácticamente el doble de los 154 metros de la instalación utilizada por Volvo en Suecia.
Dentro del complejo también existe una zona de pruebas de impacto de 12,709 metros cuadrados. Esto permite a los ingenieros realizar diferentes escenarios de choque, incluyendo impactos contra barreras u otros vehículos con ángulos que van desde 0 hasta 180 grados.
La amplitud de las instalaciones permite reproducir situaciones de accidente mucho más variadas y analizar con mayor precisión cómo responden tanto la estructura del vehículo como sus sistemas de seguridad.

También pueden simular lluvia, nieve y temperaturas extremas
La seguridad de un vehículo no depende únicamente de lo que ocurre durante un choque. Por eso, Geely también incorporó al complejo un enorme túnel de viento capaz de generar ráfagas de hasta 250 km/h.
Además de utilizarse para estudiar la aerodinámica, esta instalación permite simular diferentes altitudes y condiciones climáticas, incluyendo lluvia, nieve y radiación solar.
Con ello, los ingenieros pueden analizar el comportamiento de componentes electrónicos, sistemas de asistencia a la conducción y diferentes elementos relacionados con la seguridad activa en condiciones más cercanas a las que un vehículo puede encontrar en el mundo real.
60 tipos de dummies para estudiar diferentes ocupantes
Otro de los puntos importantes del centro está relacionado con la protección de los pasajeros. Geely utiliza 60 tipos de dummies para estudiar el comportamiento de los sistemas de seguridad frente a ocupantes de diferentes edades y tamaños.
El complejo también cuenta con un laboratorio informático dedicado a evaluar sistemas avanzados de asistencia a la conducción, dispositivos electrónicos de seguridad y soluciones de ciberseguridad.
La idea es que la seguridad deje de analizarse únicamente desde la resistencia estructural del vehículo y se evalúe como un conjunto en el que participan sensores, software, sistemas electrónicos y asistentes de conducción.
Geely Starray EM-i ya demostró de qué es capaz
La marca ya está utilizando esta filosofía de desarrollo en sus vehículos. Los seis modelos de Geely evaluados por EuroNCAP durante 2025 estuvieron entre los mejor calificados, y el Geely Starray EM-i consiguió superar una de las pruebas más exigentes del organismo europeo.
En esta evaluación, el SUV fue sometido a impactos simultáneos de alta energía en ambos lados de la carrocería, un escenario diseñado para poner a prueba la capacidad estructural del vehículo y la protección que ofrece a sus ocupantes.
Los resultados son relevantes para una marca que busca crecer fuera de China, especialmente en mercados donde la percepción sobre la seguridad de los vehículos procedentes del país asiático todavía puede ser un obstáculo.
Geely quiere que otros fabricantes también utilicen el centro
La apuesta de Geely no termina con sus propios modelos. La compañía anunció que las instalaciones estarán disponibles para otros fabricantes interesados en realizar pruebas o colaborar en materia de seguridad.
Esto convierte al complejo en algo más que una herramienta interna de desarrollo. También puede funcionar como una plataforma para impulsar estándares de seguridad más exigentes dentro de la industria automotriz china.
Para Geely, el reto ya no consiste únicamente en demostrar que los autos chinos pueden ser más baratos, tecnológicos o competitivos. También necesitan demostrar que pueden ofrecer niveles de protección capaces de competir directamente con las marcas tradicionales.
Y con la expansión de las marcas chinas hacia Europa, América Latina y otros mercados, la seguridad puede terminar siendo uno de los argumentos más importantes para cambiar la percepción de los consumidores.

